Vipassana…. Renacer luego de 10 días de silencio y meditación


Hace un par de meses decidí realizar un segundo viaje de estudio y aprendizaje, al principio no sabía cómo iba a ser el itinerario, pero después de asistir a una sesión se Sanación de Origen, entendí que debía seguir mi propósito de vida; aprender nuevas realidades para proteger al planeta y las culturas locales y para ello era necesario incorporar una experiencia de voluntariado, por lo cual elegí el programa de monitoreo de orangutanes en Sumatra, Indonesia. Por otro lado, también debía profundizar en nuevos conocimientos relacionados Yoga y Meditación, dado que hace más de 6 años he estado incursionando en distintas técnicas, pero siempre hay nuevas experiencias que son necesarias de conocer, es por ello que decidí viajar a Nepal, el país natal de Buda y llegué al curso de Vipassana, sólo tenía algunos comentarios de algunos conocidos que lo habían realizado, pero no había ahondado más sobre este tipo de meditación.

Nunca imaginé que sería una vivencia tan impresionante, realmente me sorprendió la lógica que se considera y una estructura completamente increíble para causar el efecto esperado.

¿De qué se trata el curso?

Vipassana es una técnica que fue creada y enseñada por Buda con el fin de alcanzar la liberación total de nuestra alma, la liberación del sufrimiento y de nuestra mente. Esta técnica fue expandida por muchos siglos a través de diferentes gurús, entre ellos S. N. Goenka.

Suena muy utópico y claramente lo es si no se practica regularmente, pero hace mucho sentido cuando se realiza el curso ya que cuestionas por completo la forma en la que vivimos y la superficialidad existente en nuestras vidas.

Contaré la experiencia desde el primer día para que puedan conocer el proceso.

Llegué un sábado a Lumbini, después de 10 horas de viaje en bus desde Katmandú, pasé la noche en un hotel y al otro día me preparé para comenzar el curso.

El centro de meditación se encuentra muy cerca de los templos principales, debes ingresar el domingo en la tarde donde te esperan para que completes unos formularios.

Una vez que entregas los formularios te llevan a tu habitación ubicada en el área de mujeres (todo está perfectamente separado para evitar el contacto durante el curso). El cuarto esta equipado de forma muy simple, una litera con un colchón delgado, una frazada y una almohada. Algunas habitaciones tienen baño al estilo asiático (WC en el suelo) pero yo tuve la suerte de que me tocara el WC occidental.

Llega el momento en que debes entregar todas las cosas que puedan ser una intervención con tu curso y tu silencio, debes entregar libros, rosarios, papeles, teléfono, en fin, todo lo que no sea perteneciente a Vipassana.

Nos dieron un snack a las 17.00 hrs. antes de partir y luego realizan el primer encuentro en el Hall central y te asignan tu lugar en la sala, te dejan un cojín de meditación y tu número que en mi caso era el B5, esa sería mi posición para las siguientes 100 horas de meditación que se deben realizar durante el curso…. No le tomas el peso hasta que comienzan a pasar los días

A las 9.00 am ya puedes ir a descansar y prepararte para el día uno… donde comienza a aplicarse el silencio noble y las 5 reglas del Vipassana:

1. No matar

2. No robar

3. No mentir

4. No consumir tóxicos (alcohol, drogas, tabaco)

5. No tener sexo



4.00 am suena la primera campaña despertador, el primer día comienza y estás muy ansioso y con ánimo de partir.

Se realizan las dos primeras horas de meditación siguiendo las indicaciones de la grabación que Goenka que realizó hace bastantes años atrás y aún se sigue utilizando. Al principio no sabes cómo realizar la meditación, pero a medida que pasa el tiempo comienzas a adaptarte a las guías que te entregan y sigues lo que los alumnos antiguos van realizando (como por ejemplo los mantras finales)

Tomas desayuno a las 6.30, la comida iba variando, unos días había porridge (arroz o avena con frutas), más una sopa de legumbres con mucho aliño, cabritas o alguna masa como por ejemplo momos o algún otro similar de la zona. Luego tienes un tiempo para ordenar tu habitación y descansar un poco. Se retoman las horas de meditación en el hall central y luego se almuerza a las 11 hrs. El almuerzo es la comida más contundente, 100% nepalí y vegetariana, arroz, chapati, acompañamientos de papas, verduras y sopa de legumbres, a veces incorporaban yogurt natural, para mi era ideal ya que es mi comida favorita.

Descansas entre las 12 y 13 hrs y se retoman las horas de meditación nuevamente, este tramo es el más largo siendo aproximadamente 4 horas con descansos de 5 minutos cada una hora y media, lo cual el primer día no parece ser tan complejo ya que estás en un proceso de adaptación donde el foco es la meditación Anapana, que busca concentrar la atención en la respiración, en cómo entra y sale el aire por las fosas nasales.

A las 17.00 es el snack que consiste en te con leche, frutas y cereales, posteriormente te preparas para otra ronda de meditaciones hasta las 19.00 donde se proyecta el discurso grabado de Goenka correspondiente al día del curso. Se realiza una meditación final y a descansar.

Ya el segundo día se va tornando más complejo, tu cuerpo comienza a cansarse de la postura de sukasana y comienzas a indagar otras posturas de meditación que se vayan adaptando mejor y van dando resultados por algunas horas. Tu mente comienza a dar las primeras luces de malestar, los pensamientos van apareciendo.

Cada meditación se transforma en una lucha contigo mismo para lograr el objetivo de aceptar la realidad tal cual es, pero los pensamientos vuelven a aparecer, te cuestionas el porqué estás ahí, si podrás lograrlo y estar los 10 días en esta rutina de meditación, comienzas a enojarte, después te reconcilias, miras al resto, te comparas, vuelves a ti y te vuelves a concentrar.

Afloran tantos sentimientos que comienzas a revisar tu vida completa y a la vez quieres concentrarte en el trabajo de la meditación y alcanzar un estado de iluminación.

Es un trabajo constante con tu concentración y separación entre la mente y la realidad, en la medida que pasan los días el discurso se va adaptando y profundizando, el foco de meditación ya no es la zona de las fosas nasales, sino que, a sentir las sensaciones de tu cuerpo desde un momento a otro momento, sin parar de analizar y escanear tu cuerpo, sin juzgar si es una sensación buena o mala, sólo debes revisar y aceptar, siendo tu propio testigo.

Es lejos una de las experiencias más complejas que he vivido, hubo días en que ya no daba más con el dolor de mi espalda y que mi mente comenzaba a ganar la batalla, pero hay una persistencia interior que te impulsa a seguir y no dejar de intentarlo.

Una vez que sales del curso, Vipassana es un proceso muy largo que se debe practicar al menos dos veces al día, una hora en la mañana y una hora en la noche. Esa rutina diaria te ayuda a que puedas valorar tu vida y entender que todo es impermanente, todas las sensaciones que puedas sentir van a dejar de sentirse en algún momento. Tu vida dejará de existir en algún momento, las cosas exteriores pasan y queda sólo tu interior y las experiencias que has vivido. Vipassana te invita a ser cada vez mejor persona, a no reaccionar mal ante las circunstancias y situaciones de la vida, a agradecer sólo por el hecho de estar vivo.

Conseguir liberarse de los pensamientos te permite estar contigo de la forma más pura, no con ese alguien que desempeña un rol específico en la vida, si no que con el ser real que habita en ese cuerpo, que no importa si es rico o pobre, si es gordo o flaco, lindo o feo, es tu verdadero yo.

¿Qué es el tiempo?

Fue una de las preguntas que me hice durante el curso. El tiempo es algo completamente subjetivo, cuando realizamos algo muy complejo que nos exige mucho trabajo, el tiempo se hace eterno, y según sea esa actividad le asignamos un valor.

Me llamó la atención pensar que nos parece un tiempo excesivo las 100 horas de meditación que se dedican para realizar este curso o a una o dos horas que se deberían asignar diariamente una vez se concluya el curso, pero paradójicamente no creemos que es mucho tiempo pasar 45 hrs semanales frente a un computador sin ni siquiera pensar un segundo en nosotros mismos o sin compartir con nuestros seres queridos. ¿Es normal la vida que estamos llevando? ¿Viviendo para trabajar? Claramente no estamos haciendo las cosas bien y la situación actual que estamos experimentando lo deja muy claro, nos está llevando hacia nuestro interior. El virus finalmente no es tan malo, si no que nos viene a enseñar que debemos valorar nuestra existencia y la de los demás, valorar a nuestra familia, agradecer cada gota de agua, cada comida y a cada ser que nos permite estar aún aquí en esta oportunidad que es la vida.

¿Cuál es la solución a mis problemas?

Finalmente, a modo de reflexión, no queda más que decir que la solución a los problemas está en nosotros mismos, los problemas nunca dejarán de existir, sólo la forma en la que los enfrentamos hace la diferencia. La solución es comenzar a cambiar nuestros malos hábitos, nuestro estilo de vida y si todos lo hacemos vamos a lograr un mundo mejor y podremos sanar nuestro planeta.

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